Karl Lagerfeld

Siempre ha sido una de esas personas que no pasan desapercibidas y que siempre resulta inquietante saber un poco mas…

Es por ello que hoy hemos investigado un poco sobre su vida 


Karl Otto Lagerfeld  nace en Hamburgo Alemania, el 10 de septiembre de 1933 y fallece 19 de Febrero de 2019,  fue un diseñador de moda considerado uno de los más influyentes de la segunda mitad del Siglo XX.

Debía gran parte de su popularidad a su labor para la firma Chanel a su actividad como fotógrafo y también a sus llamativas apariciones públicas, en las que por lo general
estaba rodeado de celebridades del espectáculo y súper modelos.


Su padre, Otto Lagerfeld, era miembro de una familia de banqueros sueca e hizo su fortuna al introducir la leche en polvo  en Alemania.

Su madre, Elizabeth Bahlmann, era miembro de una familia noble alemana. Karl fue su único hijo en común; nació diez años después de que la pareja se casara, cuando su madre tenía 42 y su padre 60. Ambos habían tenido otros hijos en matrimonios anteriores.

Los inicios de su carrera

Karl Lagerfeld emigró a París en 1953. En 1955 a los veintidós años, Lagerfeld fue premiado con un puesto de trabajo en la casa de modas Piere Balmain , tras haber ganado un concurso patrocinado por el Secretariado Internacional de Lana . No era la primera vez que participaba; años antes le derrotó Yves Saint Laurent

Las colaboraciones de Karl

Karl Lagerfeld se hizo un nombre como creador independiente, colaborando con una variedad de diferentes casas de moda  que incluyen nombres como Chloé ,Fendi y CHANEL Además, en los años 80 fundó su propia marca, llamada Karl Lagerfeld, la cual lanzó perfumes y líneas de ropa. Lagerfeld era conocido por su gusto y costumbres elitistas, de una excentricidad a veces snob ( persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etc. de aquellos a quienes considera distinguidos)  que no dudaba en mezclar con guiños a la cultura de consumo y a las estrellas populares. A principios de la de la década de los 90 eligió a nudistas y a una estrella italiana de filmes eróticos Moana Pozzi para que desfilasen con su colección Blanco y negro para la firma fendi. A las críticas contra Pozzi, Lagerfeld respondió: «Las mujeres comunes caminan como Moana y como modelos al 50%».

Produjo piezas legendarias como bañador con agua burbujeante brotando en el
frente, un vestido imitando un automóvil  con una parrilla de radiador y parachoques, y un sinfín de sombreros excéntricos.

Karl Lagerfeld trabajó como diseñador por las casas de moda más importantes:
como Balmain, Pierre, jean Patou, Chloé, Fendi, Chanel, H&M

La dieta de Karl Lagerfeld

Lagerfeld también fue famoso por una drástica transformación de su cuerpo, cuando perdió alrededor de 36 kilos en un año. “De repente me quise vestir diferente, usar prendas diseñadas por Hedi Slimane” afirmó. “Pero esta ropa, lucida por chicos muy, muy flacos y no por hombres de mi edad requería que perdiese por lo menos 36 kilos. Me costó exactamente trece meses”

La dieta creada especialmente para Lagerfeld por el Dr. Jean-Claude Houdret,
se transformó en un libro llamado “La dieta de Karl Lagerfeld
(“The Karl Lagerfeld Diet“) Claramente, el peso fue un tema para Lagerfeld y es en ese contexto que durante 2012 hizo gran polémica al decir que la cantante Adele estaba
“demasiado gorda”, declaración que inmediatamente fue respondida por la británica, quien aseguró estar conforme con su físico, sobre todo porque siente que así representa a la mayoría de las mujeres

 En su libro El mundo según Karl dejó una clara muestra de su personalidad y de su peculiar forma de ver la vida.

El modisto alemán afirmaba en 2013 que, para él, pasar a la posteridad era un concepto “vacuo” y que, en cambio, le daba mucha más importancia al trabajo y el esfuerzo. Obsesionado por los libros, la fotografía y la moda, él no quería ser “normal”. Sabía que una marca no se construye solo con la calidad de sus diseños, sino también con una personalidad arrolladora y a la vez opaca.

Lagerfeld patentó su imagen para ser distinto a los demás: pelo blanco recogido en una coleta, traje negro y cuello blanco almidonado, cadenas, guantes sin dedos y gafas oscuras. “Su burka”, como él mismo definía a las lentes. “Las emociones se expresan con los ojos y eso no es algo que me interesa que se vea. Por eso uso lentes oscuras”, admitía.

Toda esta parafernalia servía para ocultar su verdadero yo. “Actúo las 24 horas del día, toda mi vida es una pantomima”, aseguraba el alemán. El libro escrito por Jean-Christophe y Sandrine Destournelle recopilaba las sentencias vitales del diseñador a partir de documentales, periódicos y libros.

Lagerfeld era un hombre que representaba la “ambigüedad y la insatisfacción permanente”. Un perfeccionista en toda regla. Para que vean un ejemplo. Siempre compraba tres libros iguales: uno para leer, otro para recortar y un tercero para guardar en su enorme biblioteca, su reducto de paz. La soledad era su placer oculto.

“¿Por qué esa obsesión de estar con gente? -se preguntaba-. El mayor lujo es la soledad. Nunca me siento solo”. De esos momentos de introspección nacían sus mejores diseños. Al lado de su mesilla de noche tenía un cuaderno de dibujo para esbozar incluso las ideas que se le ocurrían durante lo más profundo de sus sueños.

Esos diseños defendían, según el propio autor, el arte por el arte y la belleza de los efímero. “El objetivo de la moda es que la gente se sienta bien, no se trata de expresar el sufrimiento y la desdicha con tafetanes”, admitía. Detestaba “la fealdad”, por eso se rodeaba “de gente joven y linda”.

“Las mamás gordas que se sientan frente al televisor con sus bolsas de patatas fritas son las que dicen que las modelos delgadas son feas… Nadie quiere ver mujeres gordas”, añadía. Tampoco tenía muy buena consideración de los hombres rusos, a los que consideraba “feos”. Lo mismo con los tatuajes, a los que tildaba de “horribles”. “Es como vivir en un vestido de Pucci todo el rato”, ironizaba.

Superados los 80 años, seguía siendo un habitual en las pasarelas de París, Milán y Nueva York. Quería seguir viviendo el presente… hasta el último suspiro.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.